martes, 8 de junio de 2010

Tarea de Lengua: El último grito.

Las frías paredes celeste agua se parecian más a las de una cárcel donde pagaba su condena que a un lugar donde se pudiera pasar una desintoxicación. ¿Cuántas veces las habitaciones parecieron cerrarse a su alrededor, encerrandolo? ¿Cuántas veces había buscado en la autoflagelación una escapatoria al dolor?.
 Un simple error, había cambiado todo. Había perdido a su familia, a sus amigos, su salud, su dinero, su dignidad. Había perdido todo. Y derrepente ese error no parecia tan simple.
 Las alucinaciones, la abstinencia y los vómitos le parecian suficientes, pero si le dieran a elegir otra vez, haría lo mismo. Por eso no estaba preparado para salir. Por lo menos, no aún.
¿Hasta que punto una persona intenta escapar de la realidad para aislarse en su propio subconciente que parece inmune al dolor?.
Él gritába y gritaba, ¿Nadie oía sus gritos de auxilio?.
 El dolor lo manejaba a tal punto que el llanto y el enojo parecían solo sueños, o peor, pesadillas.
Solo quería que el sufrimiento parara. Sólo quería volver el tiempo atras a recibir el afecto que obtenía por parte de quienes perdió por culpa de su propia ignorancia. El afecto que esas paredes celeste agua no le brindaban.
 Había intentado escaparse miles de veces de la clínica. Había recibido, desilusionado, pastillas para detener al dolor, que no funcionaban bajo su estado de total locura.
¿Por que no paraba? ¿Por que una mañana no despertaba para ver que todo había acabado?.
Un minuto se volvian mil años en su estado.
 Una batalla eterna dentro de su ser luchaba por seguir adelante, por vivir. Pero sus demonios internos parecian invensibles, potenciandos por el dolor y la soledad.
Llevaba 2 semanas asi. No podía más. ¿Cuanto tiempo era el necesario?.
 Se lo habían advertido, miles de veces. Él parecia no escuchar.
La única visita que recibió fué su mejor y único amigo, Jaime. Una persona fuerte, pero con una preocupación constante por los demás.
 Él veia como su amigo se consumía lentamente, y recordaba todos los días esa lúgubre tarde en que lo llevó, en su auto Porsche plateado a la clínica. "No puedo más" le dijo con lágrimas en los ojos, esa persona casi desfigurada que veía frente a él, ese día.
 El ambiente era triste, el sol se había resignado en no salir. Estaba nublado y con niebla, pero eso no impidió que Jaime viera a su amigo entrar a la clínica, saludandolo son tan solo uan mirada, que significo todo lo que no podía ser expresado en palabras, mientras la pesada puerta de madera con la insignia de metal "Hospital psiquiatrico y de reabilitación Mayfield" se cerraba tras la espalda de esa figura, que caminaba renga hacia adelante, apoyada sólo en un bastón.
 Todos los días, todas las mañanas, todas las noches antes de dormir, ambos recordaban ese momento.
 Cuando miró dentro de  los ojos de Jaime, él se dió fuerzas para seguir. No podía desilucionarlo, no a él, no otra vez. Era su meta salir de eso.
 La noche de la visita, él se recostó en su cama, abrazó sus rodillas, cerró los ojos con toda su fuerza, y gritó. Gritó como si de eso dependiera su mundo. Gritó como si ese alarido fuera el último sonido que saldría de su garganta. Gritó por última vez, por que a partir de ese día, las cosas iban a mejorar.




Bueeeeno, esa es. Les guuusta? :$ Se nota que me inspiré en House? :P jajajajaj Perdonen los errores de ortografía, es que este es el borrador, el original lo tiene Sofi que lo imprimió y lo corrigió :D


1 comentario:

Comenta por que si no mando a Barney a tu casa para que abra la canilla de agua caliente mientras te bañas.