jueves, 28 de octubre de 2010

Si tuviera la oportunidad.

Yo no pude ir, ni voy a poder ir al velorio de Néstor Kirchner, pero si pudiera, si tuviera la oportunidad iría a la plaza a hacer la fila.
Estaría 17 horas en esa fila, llena de gente de todas las edades para despedirme de él. Entraría a esa casa tan llena de gente como de historia, y me detendría unos segundos, clavandole la mirada al ataúd, y pensaría que está vacio.
Que es imposible que él esté ahi. Que en realidad es todo una farza, y él se tomó el primer avión a Alemania para vivir en paz.
Que es imposible, por que por ahí anda Videla, con sangre en sus manos, y Carlos, con muchos más años que Néstor encima.
Luego levantaría la mirada hacia su mujer, ahi, quieta, con esos lentes negros que le tapan los ojos, y mientras muchos hacen el signo peronista, aplauden, lloran, gritan, cantan, yo sólo le diría que sea fuerte. Que él se fué, pero que no la dejó sola.
Que no nos dejo solos.



Adiós amigo, adiós. Llegara el momento de juntos volver a empezar.

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