martes, 16 de noviembre de 2010

Mano a mano.

Rechiflada en mi tristeza, te evoco y veo que has sido en mi pobre vida paria sólo un buen hombre. Tu presencia de bacana puso calor en mi nido, fuiste bueno, consecuente, y yo sé que me has querido como no quisiste a nadie, como no podrás querer.
Se dio el juego de remanye cuando vos, pobre percanto, gambeteabas la pobreza en la casa de pensión.
Hoy sos todo un bacan, la vida te ríe y canta, los morlacos del otario los jugás a la marchanta como juega el gato maula con el mísero ratón.
Hoy tenés el mate lleno de infelices ilusiones, te engrupieron los otarios, las amigas y el gavión; la milonga, entre magnates, con sus locas tentaciones, donde triunfan y claudican milongueras pretensiones, se te ha entrado muy adentro en tu pobre corazón.
Nada debo agradecerte, mano a mano hemos quedado; no me importa lo que has hecho, lo que hacés ni lo que harás. Los favores recibidos creo habértelos pagado y, si alguna deuda chica sin querer se me ha olvidado, en la cuenta del otario que tenés se la cargás.
Mientras tanto, que tus triunfos, pobres triunfos pasajeros, sean una larga fila de riquezas y placer; que la bacana que te acamala tenga pesos duraderos, que te abrás de las paradas con cafishos milongueros y que digan las muchachas: Es un buen hombre.
Y mañana, cuando seas descolado mueble viejo y no tengas esperanzas en tu pobre corazón, si precisás una ayuda, si te hace falta un consejo, acordate de esta amiga que ha de jugarse el pellejo pa'ayudarte en lo que pueda cuando llegue la ocasión


 

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Comenta por que si no mando a Barney a tu casa para que abra la canilla de agua caliente mientras te bañas.