domingo, 12 de diciembre de 2010

El cuento de los tres hermanos.



Habia una vez tres hermanos quienes se encontraban viajando a travez de un solitario y ventoso camino en el crepúsculo. A tiempo, los hermanos llegaron a un rio demasiado profundo para vadear, y demasiado peligroso para nadarlo. Sin embargo, esos hermanos sabian artes mágicas, y simplemente movieron sus varitas e hicieron aparecer un puente a travez del agua traicionera. Estaban en la mitad del puente cuando descubrieron que una figura encapuchada les tapaba el camino.

Y la muerte les habló.

Estaba enojada por que tres victimas la engañaron, ya que los viajeros usualmente se ahogaban en el río. Pero la muerte era astuta. Pretendió felicitar a los tres hermanos por su magia, y dijo que cada uno se habia ganado un premio por haber sido lo suficientemente inteligentes para evadirla.

Asi que el hermano mayor, quien era un hombre combativo, pidió una varita más poderosa que cualquiera que existiera: una varita que siempre ganara los duelos para su propietario, ¡Una varita digna de un hechizero que haya conquistado la muerte!. Asi que la muerte usó un árbol anciano a las orillas del rio, creó una varita de una de las ramas que colgaban ahí, y se la dió al hermano mayor.

Luego, el segundo hermano, quien era un hombre arrogante, decidió que queria humillar aún más a la muerte, y pidió el poder de traer a la vida a gente que haya muerto. Asi que la muerte tomó una piedra que se encontraba en la orilla del río y se la dió al segundo hermano. Diciendole que esa piedra tenía el poder de revivir a la gente.

Y luego la muerte le preguntó tercer hermano que querría. El más jóven era el más humilde y también el más sabio de los hermanos, y no confiaba en la muerte. Asi que le pidió algo que le permitiera seguir adelante de ese lugar, sin ser seguido por esta. Y la muerte, a regañadientes, le dió su manto de invisibilidad.

Luego, la muerte se hizo a un lado y dejó que los tres hermanos siguieran su camino, y asi lo hicieron, hablando de la maravilla de la aventura que habian tenido y admirando los regalos de la muerte. A su debido tiempo, los hermanos se separaron, cada uno por su propio destino.

El primer hermano, viajó durante una semana más, y, alcanzando un pueblo lejano, buscó a un brujo compañero con el quien habia peleado. Naturalmente, con la varita anciana como su arma, él no podía dejar de ganar el duelo que siguió. Dejando a su enemigo muerto subre el suelo, el hermano mayor fué a una posada, donde se jactó en voz alta de la poderosa varita que le había arrebatado a la muerte misma, y cómo ésta, lo volvió invencible.


Esa misma noche, otro hechizero se deslizó sobre el hermano mayor que yacía empapado en vino, sobre su cama. El ladrón tomó la varita y por su propio bien, le cortó la garganta al hermano mayor.


Y así, la muerte tomó al primer hermano para sí.


Mientras tanto, el segundo hermano viajó a su casa, donde vivía sólo. Aqui, usó la piedra que tenia el poder de traer a la vida a los muertos, y la giró tres veces en su mano. Para su sorpresa y deleite, la figura de la chica que con la que alguna vez esperó casarse, antes de su muerte prematura, apareció frente a él


Aún así, ella era fría y triste, separada de él como por un velo. Aunque ella había regresado al mundo mortal, no pertenecía ahí realmente y sufría. Finalmente, el segundo hermano, enloqueció con su espera desesperada, y se suicidó para acompañarla verdaderamente.

Y así, la muerte tomó al segundo hermano para si.


Pero aunque la muerte buscó al tercer hermano por muchos años, nunca lo pudo encontrar. Y fué cuando ella alcanzó una gran edad que el hermano más jóven se quitó el manto de invisibilidad, y se lo dió a su hijo. Y así, saludó a la muerte  como una vieja amiga, y se fué con ella con gusto, y, como iguales, partieron de esta vida.

2 comentarios:

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