martes, 26 de abril de 2011

Una carta para ese amigo.

No creo que le des bola a una firma más ó una firma menos en tu muro de Facebook, asi que no me voy a gastar. No es por no intentarlo, es por resignarse.
Por que ya me rendí, pero eso no significa que no te extrañe. Por que te extraño. Mucho. Muchisimo amigo, más de lo que pensé que te extrañaría.
Extraño joder, reir por tus locuras, esas peliculas, esas noches mirando las estrellas, te extraño a vos. Pero al verdadero vos, no a este imitador.
Por que esta persona no es la que me hacia reir, la que jodia, esta persona no es mi amigo. Esta persona es sómo una persona más. Sólo otro ser humano manchando la faz de la tierra.
Y ahora, con otras amistades, otra personalidad, ya no te reconosco. 
Era esto lo que querías? Que no te pasaran por encima? Vale la pena cambiar para adaptarte? Y no era preciosa esa amistad que compartiamos, ese grupo de excluidos raros con la que pasabamos noches y noches enteras corriendo, riendo y hacieno locuras?
Valió la pena?
Pero las cosas son así. El mundo cambia, y el viento se lleva lo viejo. Y supongo que nuestra amistad se fué volando, como otra hoja seca más, de las que se lleva el viento del otoño.
Quisiera saber con que palabras terminarte esta carta, pero son demasiadas, y ninguna expresa del todo el dolor que ahora siento.
No me arrepiento de nada, de nada. Y lo juro, por lo que más quiero en este mundo, que esos momentos no me voy a olvidar nunca. Por que significaron demasiado en mi vida.
Gracias por haber participado de ellos, gracias por haber sido lo que fuiste, aunque ahora seas otro. Gracias por haber sido mi amigo.
Te quise, te quiero y siempre voy a querer a ese amigo que tuve. Que sabia que estaba ahí para mi y que yo estaba para él.
Gracias.
Chaú.

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