lunes, 4 de junio de 2012

Cuando sea grande

No quiero quejarme de oreja en oreja, fijarme si quien me aventaja se aleja. Negar el reflejo que dejo en mi espejo, ni alojar el rencor entre ceja y ceja.
No quiero guardar tantos secretos ni estar enfrentado en un cuadro grotesco como los Montesco y los Capuleto. No quiero a tu edad quedar obsoleto ni perder el vigor, ni decir sin rigor que todo tiempo pasado siempre fue mejor. Ni llegar a mi casa ofuscado y molesto, no quiero estar cansado de llevarme puesto.
No quiero cometer tus mismos errores ni creer que todos son estafadores. No quiero manejar tus mismos valores ni que cada día sea igual a los anteriores.
No quiero no poder controlar mis enojos ni cargar esa tristeza en los ojos. Mojados y rojos, ajados y flojos no quiero resignarme a ser mis despojos.
Ni echar con vehemencia la culpa a los demás de lo que es mi incumbencia y responsabilidad. Ni que me de por probar en alguna idiotez lo que no pude hacer cuando tuve 23.
No quiero que ya nada me provoque placer ni cuando el dolor me toque odie el ayer. Ni mirar fotos viejas y ponerme a llorar o que nombren a alguien y empezar a temblar.
No quiero llevar esa vida maltrecha con sospechas de dolo y la ilusión desecha. Ni lanzar pestes creyéndome Apolo ni que me moleste en una fecha estar solo.
Y aunque esto se preste a mal interpretar no quiero que crean que es sólo por criticar y espero que tan sólo sea una declaración porque ni yo se si quiero que quieras ser como yo.
Y aunque esta verdad pueda doler, tengo que decirlo, sin complacer. Pero si ofendo, pido perdón, cuando sea grande, no quiero ser como vos.

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